Estoy triste.
Pero no es esa tristeza típica que suele caer a las dos de la mañana un viernes.
Estoy destrozada. Rota. Perdida.
My Chemical Romance, mi banda favorita, se ha separado.
No sé que puedo escribir sobre esto, si os soy sincera, no, osea, mi cerebro no procesa nada, no puedo ni escribir algo llegador ni inteligente.
Simplemente estoy aquí, intentando desahogarme escribiendo, yo, la niña de 11 años que no podía pasarse un día sin escribir tres historias que se le habían creado en la mente a la hora de matemáticas, yo, que al crecer dejé este habito, y no me arrepiento de nada tanto como de esto.
MCR salvó mi vida. Wow, que original, pensaréis, pero estoy siendo totalmente sincera.
Poca gente sabe lo mentalmente agotador que es la autolesión, la depresión, la bulimia y la ansiedad, si no has pasado por ello, es difícil entenderlo. Muy difícil.
La música era lo único que me ataba a la sonrisa. Lo único que me da fe, lo único... Que le da sentido a todo. My Chemical Romance estaba siempre ahí. Siempre. Cuando quería vomitar, cuando quería coger una cuchilla incluso cuando me entraban ataques de ansiedad en la escuela, me ponía los auriculares y adiós dolor.
Nunca los he podido ver en directo.
Llevo tres años esperandoles.
Esperando poder sentir su música directamente desde sus corazones al mío.
Pero supongo que ya da igual.
No...
Pff.
No puedo.
Lo siento.
MCR
2001 - 2013
(gracias por todo)
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