viernes, 26 de octubre de 2012

Donald.

Hola, vengo a hablar de alguien.
Alguien muy importante en mi vida.
Alguien que me acompaña allá adonde vaya.
Alguien, que aunque no siga aquí, entre nosotros, siempre está en mi mente.
Alguien que no llegué a conocer.
Alguien que se fue antes de que yo pudiese aparecer.
Kurt Cobain.
Ahora mismo escucho Dive de Nirvana mientras escribo esto.
Tenía pensado escribirle una carta, pero siento como si el ya viviese dentro de i cabeza y pudiese saber ya de sobra todo lo que me gustaría decir y agradecerle.
Mucha gente me llama exagerada cuando hablo de lo mucho que me ha ayudado, de las muchas veces que me ha hecho llorar, de las muchas sonrisas que se me han contagiado al ver videos suyos o incluso escuchando Milk It.
Sus letras... Cada una es un mundo distinto. Cada una de ellas contiene un rinconcito de la mente de este gran genio.
Poca gente es capaz de entenderlas, pero yo si.

And if you cut yourself you will think you're happy
He'll keep you in a jar and you'll make him happy
He'll give you breathing holes then you'll think you're happy
He'll cover you with grass then you'll think you're happy

Lo que explica esta letra es en lo que se ha basado mi vida, en cuerpo, mente y alma, los últimos 10 meses.
Habla de una chica que arde en deseos de morir, por razones no aparentes, porque está deprimida.
Un chico la quiere, la quiere mucho y no soporta la idea de verla mal, así que la mantiene en su burbuja, se preocupa demasiado, la controla, la vigilia, ''He'll keep you in a jar and you'll make him happy''
Y en eso básicamente se basa la letra de la canción ''Sappy'', perfecta la mires por donde la mires.

Cuando Courtney Love leyó la carta de suicidio de Kurt Cobain delante de sus fans, dijo algo como:
<<Era tan capullo. Quiero que todos gritéis ''capullo'' bien fuerte>>. Y obtuvo lo que pidió.
Ojalá hubiese estado ahí para gritarlo también.
Era tan capullo, pero sin embargo me alegro.
Ahora es feliz, allá donde esté.
Esté donde sea que esté, se que estará mejor allá, de lo que nunca lo estuvo aquí.


I miss you, Cobain.

Now in the darkness I know myself.

No es que exactamente me importe lo que la gente piense de mi. Directamente, no me importa la gente en absoluto. Ni lo que piensan, ni lo que dicen, ni como actúan ni como me mandan actuar.
No me creo nada, no creo en las religiones ni las supersticiones, no creo en las hadas ni en el amor.
Tampoco tengo esperanza. No espero mejores mañanas, ni espero que España salga adelante. No espero que la gente se arrepienta de haberme dejado de lado y mucho menos espero que la gente se quede a conmigo.
No queda demasiado dentro mío, solo odio y silencio. 
Ese silencio me ayuda a reflexionar y a pensar sobre las personas, sobre su mente, como todos los seres buscan ideas y leyendas a las que aferrarse para conseguir creer en algo y seguirlo para que, así, sean capaces de encontrarle sentido a su patética vida.
Cuando una persona te promete el mundo y luego se va dejando un agujero en ti de tales dimensiones, ya no eres capaz de encontrar nada en tu interior. Dejas de creer en los Dioses y en las religiones, dejas de creer en las supersticiones y en los cuentos de hadas, en los finales felices, pero sobre todo, dejas de creer en la gente.
Así que, si me disculpáis, voy a hacerme una taza de café mientras veo como cae la lluvia mientras acaricio a mi gato y sueño despierta.



Que le den al mundo; ya no me queda nada.